Una hilera de peces muertos, de al menos un metro y medio de ancho y 3 km de largo, apareció el pasado sábado en la playa, a la altura del km 2 de la vía a Data de Villamil, en el cantón Playas, provincia del Guayas.
El suceso asustó a una parte de habitantes y turistas que lo relacionaron con el inicio del fin del mundo, de acuerdo con un mensaje ampliamente difundido de Harold Camping, un predicador de California, EE.UU., que asegura que el sábado coincidió con los 7.000 años del Diluvio universal.
No obstante, los más escépticos atribuyeron el hecho a algún tipo de contaminación o inconveniente surgido en la labor de los pescadores. Esta última presunción se confirmó ayer cuando pescadores explicaron que la noche del viernes, a 300 metros de la orilla del mar, se rompió una red de pesca artesanal con la que trabajaban.
Aunque aclararon que el mismo día gran cantidad de peces llegaba de alta mar en estado de descomposición, posiblemente arrojados por algún barco chinchorrero (pesqueros grandes). Los peces muertos eran los conocidos como chuecos.
Ítalo Omar Yagual Cruz, dueño de la red con la que trabajaba ese día junto a nueve personas, dijo que la cantidad de especies que perdieron por la rotura no cubre los 3 km de playa, ya que ellos recopilan unas 300 gavetas que cubrirían unos 50 metros de playa y que el resto viene de alta mar porque los barcos grandes botan el chueco porque está en veda.
“Eran las 14:00 del sábado cuando decenas de peces muertos empezaron a llegar con el vaivén de las olas, formando una franja color plata que se fue ensanchando con el paso de las horas. Al caer la tarde, un majestuoso atardecer contrastó con la lúgubre escena donde yacían miles de peces”, comentó María Belén López, propietaria de la hospedería La Posada del Sueco, ubicada en el sector.
Señaló que ante la presencia de tantas especies muertas, hubo gente asustada que relacionó el suceso con el fin del mundo, como buscando una explicación a lo que observaba, pero que nadie salió corriendo.
Una de ellas fue la turista Rocío Lucas. “No es normal que mueran tantos peces sin justificación alguna. Creo que el fin llega”, comentó.
Andrés Arzube, otro visitante, comenzó a creer lo mismo. “El ambiente se llenó de malos olores y el panorama se puso triste y gris. Yo recé por mis hijos y lo peor que podía esperar era un tsunami, porque la Biblia dice que el mundo se perderá por las guerras y los desastres”, dijo.
López contó que un joven que llegó a Playas a tomar fotografías empezó a sentir recelo de permanecer en el lugar, aunque otros hicieron caso omiso a la advertencia “apocalíptica” y consideraron este hecho como una afrenta a la naturaleza.
Afirmó que al igual que su esposo, Bjgrn Zwicker, se sintió impactada por la escena y ambos pensaron que era por alguna contaminación, pero aclaró que no creyeron que se trataba del fin del mundo.
Por su parte, Enrique Cruz, presidente de la Asociación de Servidores Turísticos, dijo que algunos turistas sintieron temor, pero no fueron todos.
En cambio, para Gean Franco Piombo, del hotel Ana, sector donde se vararon los peces, el suceso pasó inadvertido. “No me he enterado de nada. Tampoco mis huéspedes me han comentado. Fue una especie de psicosis colectiva, nada más”, expuso.
Mientras, Enrique Cruz, como representante de los servidores turísticos, exigió a las autoridades “mayor control en este tipo de pesca ilegal de algunos pescadores artesanales, que ahora han provocado esta alarma. Según la Biblia, ni los ángeles del cielo saben cuándo se va a terminar el mundo”.
Ayer hasta el mediodía el Departamento de Desechos Sólidos del Municipio recogía los peces en la playa; otra parte se la había llevado la marea. Ninguna autoridad se pronunció sobre este suceso.
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